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Ejercicio físico y embarazo. ¿Una opción?…. UNA NECESIDAD

BENEFICIOS DEL EJERCICIO FÍSICO DURANTE EL EMBARAZO

En los últimos años muchas investigaciones han demostrado que la práctica de ejercicio físico durante el embarazo no sólo no ocasiona ningún tipo daño, sino que sus beneficios alcanzan al organismo materno, fetal e incluso del recién nacido, mejorando notablemente el desarrollo del proceso de embarazo y parto. Ciertas evidencias científicas aseguran incluso que estos beneficios van más allá del período de embarazo y permiten a la mujer gestante y su hijo/a vivir una etapa postparto más sana y equilibrada.

Todo indica que para la mujer gestante sana el ejercicio físico durante el embarazo no debería ser una opción, sino una OBLIGACIÓN.

Ahora bien, debe quedar claro que para que esta práctica física surta los efectos esperados debe tener una serie de características, tanto en cuanto al tipo de ejercicio como a las condiciones y forma en las que se realice la práctica. En este sentido, sin lugar a dudas la mejor opción es la de integrarse en un grupo a cargo de un profesional de las Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, estamos hablando de una práctica diseñada y supervisada especialmente para la situación de embarazo. En caso de no disponer de esa posibilidad lo mejor es respetar escrupulosamente los límites de un ejercicio físico moderado en cuanto a su intensidad y las condiciones de realización.

De manera global, las características generales de esa práctica física son:

  • Se debe evitar siempre la práctica ocasional, manteniendo durante todo el embarazo una práctica regular de actividad física (3-5 veces por semana en sesiones de 50-55 minutos).
  • Si la práctica es autónoma (no supervisada), se deben incluir actividades físicas sencillas y de fácil realización, sin posiciones de trabajo extremas ni forzando excesivamente las articulaciones utilizadas. La opción más recomendable es la de caminar por superficies regulares sin grandes desniveles.
  • La intensidad es uno de los aspectos más relevantes, esta debe ser moderada, esto significa que a grandes rasgos se debe percibir esta práctica como “algo fuerte” y la mujer debería poder hablar cómodamente durante su realización. En ningún momento se debe experimentar la sensación de agotamiento intenso.
  • Se debe evitar en todo momento la elevada temperatura corporal, esto implica tanto a la indumentaria a utilizar: prendas deportivas que permitan la fácil transpiración y favorezcan la difusión de calor del cuerpo de la mujer al exterior; como así también las condiciones ambientales: procurando evitar las horas del día de más calor y los ambientes muy húmedos y poco ventilados. Y estar bien hidratadas
  • Se debe utilizar un calzado deportivo adecuado, no debemos olvidar que en muchos casos este aspecto es responsable de gran cantidad de lesiones musculares y articulares.

 

¿Quieres saber más?

http://www.afipe.es/embarazo-y-ejercicio.html

Dr. Rubén Barakat

Doctor en Educación Física
Profesor Titular de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte-INEF. Universidad Politécnica de Madrid.
Director del Grupo de Investigación “Actividades físico-deportivas en poblaciones específicas”, especialista del área de “Ejercicio físico y embarazo”.

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